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Como Usar un Puntero para Martillo
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No golpear en vacio: Lo más frecuente en los trabajos de demolición de materiales blandos o ligeros son los denominados golpes en vacío. Esto ocurre cuando el pistón no golpea al puntero, y la fuerza o energía de impacto la absorbe los bulones o pasadores de retención y no el propio puntero. Esto provoca una fatiga en el puntero y su posterior rotura. La rotura en estos casos se suele originar en el chavetero del puntero, ya que fruto de los golpes en vacío la cabeza del puntero sufre una "separación" con el resto de la herramienta.
Engrase constante: Una de las medidas claves para no tener problemas es el engrase continuo de la herramienta. Tanto si el martillo dispone de un sistema de engrase como si no, es necesario engrasar lo suficiente la cabeza del puntero para evitar la fricción entre metales. La grasa no puede ser una cualquiera sino específicamente una grasa compuesta de bisulfuro de molibdeno que provoca en el acero una capa protectora que evita las fisuras.
No flexionar: Es comprensible que queramos acabar la labor lo antes posible. Pero como dice el proverbio no por correr más se llega antes. En este caso, todo lo contrario. Utilizar la fuerza del brazo de la máquina para romper, o usar el puntero como si de una palanca se tratara lo único que nos provoca es la rotura del puntero y el retardo en acabar la labor. Igual ocurre cuando se apoya el puntero de forma incorrecta, o cuando se introduce el puntero en grietas de forma continuada. En todos estos casos se realiza un esfuerzo de flexión que el puntero sufre con la consecuente rotura. Bajas temperaturas: El acero que conforma el puntero como cualquier elemento natural no tiene la misma disposición en temperaturas altas que a bajas. El frío provoca que el puntero sea frágil como un cristal. Por eso, a temperaturas bajas se requiere que el puntero se caliente antes de usarse, y si es posible que se trabaje a un régimen bajo de revoluciones para conseguir una aumento progresivo de la temperatura de la herramienta.
Corrosión: El óxido es un elemento a evitar en todo momento. El óxido o corrosión en el puntero ocurre cuando el puntero es descuidado a la intemperie o no es bien engrasado. Con lo sencillo que resulta proteger el puntero de humedades, o de cualquier circunstancia que lo erosione cuando no es utilizado.
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